¡AL PASO CARDENAL SAMORÉ LE SALIERON BALAS Y BILLETES!: ADUANAS DECOMISÓ TREMENDO CONTRABANDO DE VERDES Y MUNICIONES EXTRANJERAS
Dos vivos intentaron pasar a Chile por la frontera de Osorno haciéndose los hoco: a uno le pillaron más de 15 mil dólares metidos en los rincones del auto y al otro lo cazaron con 35 balas calibre 9 milímetros bajo el asiento. ¡El crimen organizado se quedó con las ganas!
OSORNO.– Pensaron que los aduaneros andaban durmiendo la siesta con el frío de la cordillera, pero terminaron más ensartados que pescado en feria. El complejo fronterizo Cardenal Samoré fue el escenario de dos operativos de película donde el Servicio Nacional de Aduanas les cortó las piernas a dos conductores que intentaron ingresar al país con la pura “sorpresa” escondida entre las latas de sus bólidos. Al final, las declaraciones de que “no traigo nada, mi tía” les costaron quedar bajo la lupa de la justicia por contrabando duro y violar las leyes de control de armas.
El primer pajarito cayó en una revisión de rutina. El chofer juró de guata que venía limpio, pero a los inspectores les dio la espina y le desarmaron el compartimento interior del tocomocho. ¿Qué había adentro? El medio botín: 139 billetes de 100 dólares, además de fardos de euros y pesos argentinos. Tras pasar el botín por la calculadora de la Aduana, el fajo total sumó la friolera de US$15.853 (más de 14 millones de pesos chilenos). Cabe recordar que desde fines de 2023 el contrabando de plata en efectivo es delito penal en Chile, justamente para que las bandas criminales no anden moviendo su platita sucia como si nada.
“Dentro de los múltiples roles de la Aduana está la protección y nos mantenemos en alerta constante y permanente sobre las mercancías que buscan ser movilizadas en nuestro país y las cuales podrían ser utilizadas para ser vendidas de manera ilegal o, en algunos casos, pueden llegar a manos del crimen organizado para cometer delitos”. — Olga Oyarzo, Administradora de la Aduana de Osorno.
El “Rambo” de pacotilla: Con las balas en el poto
Si el primer decomiso dejó a todos con los ojos como huevo frito, el segundo procedimiento terminó por encender todas las alertas rojas de seguridad. Los fiscalizadores le hicieron parar el motor a otro auto particular y, al agacharse a mirar bajo el asiento trasero, se encontraron con un regalo de lo más peligroso: 35 municiones calibre 9 milímetros vivitas y coleando (sin percutar).
El caballero andaba con el arsenal oculto a la mala, infringiendo sin asco la Ley de Control de Armas y Explosivos. Todo el cargamento bélico y los billetes verdes quedaron incautados y los involucrados pasaron directo a dar explicaciones a la Fiscalía. Las autoridades de la zona sacaron pecho advirtiendo que los controles en las fronteras terrestres se van a poner el doble de pesados, así que el que quiera pasar a la mala va a terminar durmiendo a la sombra.
