¡Pesca milagrosa de pillos! Cae mafia del pescado ilegal que se echó al bolsillo 9 mil palos y salpicó hasta a los de verde
Mientras usted junta las monedas para el kilo de jurel, esta red criminal movía toneladas de mariscos turbios, compraron hasta un gimnasio y pagaba peajes para que los “pacos” y funcionarios públicos miraran para el lado.
El olor a pescado podrido no venía del terminal, sino de los bolsillos de una tremenda organización criminal que se creía dueña del mar chileno. En un mega operativo digno de película de Netflix, bautizado como “Operación Nereida”, más de 300 detectives de la PDI se pegaron el pique por cinco regiones del país para allanar 61 casas y mandar a la capacha a 56 sucios personajes que armaron un negocio redondo entre 2023 y 2024.
La cosa funcionaba así: los patanes compraban toneladas de recursos hidrobiológicos en Calbuco (Región de Los Lagos) más negro que conciencia político, o sea, cero papeles, cero trazabilidad y cero respeto a la salud de la gente. De ahí, las camionetas salían sopladas en la madrugada hacia Valdivia. ¿Y cómo pasaban los controles? Aquí viene lo sabroso.
La red tenía más infiltrados que reality show. Entre los detenidos cayeron tres Carabineros activos (que de verde pasaron a maduros), un funcionario de Sernapesca, un trabajador de la Muni de Valdivia y hasta cinco cajeras del peaje Troncal La Unión, quienes operaban como “sapos” de autopista avisando dónde estaban las fiscalizaciones. ¡Una pyme del delito con todas sus letras!
Una vez en Los Ríos, el pescado ilegal se vendía como si nada en el Mercado Municipal y la Feria Fluvial de Valdivia, y el resto iba a parar al mismísimo Terminal Pesquero de Santiago y la Araucanía, quebrando a los pobres pescadores legales que sí pagan impuestos.
El manso lavado de activos
Los genios de la Brigada Investigadora de Lavado de Activos (Brilac) sacaron la calculadora y descubrieron que la banda movió $8.811 millones de pesos. Pero como son barzas, cuando les tocó declarar ante el Servicio de Impuestos Internos (SII), juraron de guata que solo habían ganado $550 millones. ¡Se guardaron más de 8.200 palos en el bolsillo sin pagar ni un peso de IVA!
Con la plata que le ocultaron al Fisco, los angelitos se armaron un patrimonio de temer: 29 tocomochos (vehículos) de lujo, cuatro casitas de alto nivel y hasta un gimnasio en Valdivia valorado en 100 millones de pesos (para quemar las calorías del estrés criminal, suponemos).
Ahora los 56 imputados están en el Juzgado de Garantía de Valdivia tiritando como el pescado frito, donde los van a formalizar por una lista de delitos más larga que esperanza de pobre: asociación criminal, lavado de activos, falsificación de instrumento público, cohecho, delitos contra la salud pública e infracción a la Ley de Pesca.
(Nota de la redacción: Aunque tienen las manos con olor a pescado podrido y coima, por ley se les considera inocentes hasta que el juez les toque la marcha fúnebre judicial).
