¡DE LA LEÑA AL CIELO!: CON PROFUNDO DOLOR Y TRIPLE DUELO DESPIDEN AL SUBOFICIAL MAYOR MARCOS COSME EN SU NATAL QUILDACO BAJO
En una ceremonia que paró los pelos, camaradas del GOPE y vecinos de Hualaihué recordaron la infancia campestre del mártir, sus andanzas escolares y sus inicios en Osorno. En el féretro ya descansa en paz tras un emotivo funeral que trancó la Carretera Austral.
QUILDACO BAJO.– El viaje del héroe llegó a su última estación. En la hermosa y apartada localidad de Quildaco, en la comuna de Hualaihué, se llevó a cabo la emotiva ceremonia de sepultación del Suboficial Mayor Marcos Cosme Barquero. El frío y la escarcha sureña no fueron impedimento para que una multitud acompañara a su mamita, a su esposa y a sus camaradas de armas en este trago amargo.
Uno de sus mejores amigos de curso tomó el micrófono para hablar a nombre de toda la promoción y se mandó un discurso de aquellos, recordando que Marcos no era ningún aparecido, sino un cabro de esfuerzo que se ganó las tiras a puro pulso.
Un cabro de campo de tomo y lomo
Para los que no sabían, Marcos nació el 30 de abril de 1994 y se crió rodeado de la naturaleza ruda del sur, específicamente con sus abuelos en el sector de Quildaco Bajo. Quienes lo cachaban desde chico contaron que el cabro no le hacía asco al trabajo: desde niño acompañaba a su abuelo a cortar leña con hacha, a cuidar a los animales y aprendió a punta de heladas el tremendo sacrificio del campo agrario. Eso fue lo que le formó ese carácter de fierro que lo caracterizaba.
El hombre paseó sus cuadernos por varias escuelas de la zona: partió en la Escuela de Aulén y en la Escuela Quildaco Sur. Después hizo la enseñanza media en el Colegio Contao y terminó el cuarto medio en el Liceo de Hornopirén en el año 2012. Pero el sueño de Marcos era vestir la verde oliva. Postuló en 2013, quedó al tiro y partió soplado al Grupo de Formación de Valdivia.

De Osorno al GOPE: Una carrera de oro
En el año 2014, recién egresado, lo mandaron a hacer sus primeras armas como carabinero a la ciudad de Osorno. Ahí estuvo cinco años patrullando las calles y conoció a su partner del alma, su amigo Danilo Garretón, con quien compartió turnos eternos, sacrificios y una lealtad a toda prueba. De ahí dio el salto al GOPE, donde se transformó en un especialista de élite, hasta el trágico operativo en Valdivia.
Durante el entierro, sus camaradas procedieron a despedirse colocándole la piel —ese emotivo rito donde los comandos pegan los parches de la especialidad directamente en la madera del ataúd— provocando las lágrimas de todos los presentes.
El cortejo fúnebre avanzó lento por la Carretera Austral, escoltado por vecinos y banderas chilenas con listones negros. Hualaihué cumplió al pie de la letra sus tres días de duelo y hoy, finalmente, este tremendo hijo del sur descansa en paz en la tierra que tanto amó.
El instante más emotivo cuando sus camaradas del GOPE, pegan la insignia de esa unidad en el féretro del mártir.
