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¡EL “KOÑIMO I” SALIÓ A LA SUPERFICIE!: FISCALÍA Y LAS POLICÍAS REVISARÁN HASTA LAS CUADERNAS PARA PILLAR A RESPONSABLES DE LOS SEIS MUERTOS.

La madrugada de este sábado, la Fiscalía, la Armada y la PDI sacaron las toneladas de fierro desde el fondo de Cochamó y las montaron en la barcaza Yagana. Mientras los peritos buscan pruebas clave dentro de la nave, el abogado de las familias apunta directo a Salmones Austral por la muerte de los seis tripulantes.

La madrugada de este sábado quedará marcada en la historia judicial de la Región de Los Lagos. Esta fue una operación digna de cirujanos navales, las autoridades lograron el reflotamiento total del catamarán “Koñimo I”, la embarcación que el pasado 27 de enero se hundió en Cochamó, dejando el trágico saldo de seis trabajadores fallecidos y solo dos sobrevivientes. El barco ya no está colgado en el fango; ahora descansa sobre la cubierta del artefacto naval Yagana, transformado en el búnker de la evidencia.

La Fiscal Jefe de Osorno, María Angélica de Miguel, junto al fiscal Carlos Delgado, personal de la Armada y sabuesos de la PDI, se instalarán a vivir al lado de la nave por varios días. ¿La misión? Desarmar cada rincón para levantar peritajes mecánicos, estructurales y químicos que aclaren por qué el barco se fue a pique. El secreto de sumario está bajo siete llaves, pero las pericias clave —como los exámenes toxicológicos y las alcoholemias de la jornada del accidente— ya están en manos del Ministerio Público, listos para hacer saltar las amarras de la impunidad.

Mientras tanto, los pasillos judiciales ya queman. El abogado querellante, Francisco Paredes, apuntó con el dedo directo al corazón de la industria: acusa que la falta de planes de emergencia, la deficiencia en los equipos de salvamento y las nulas medidas de prevención por parte de la empresa empleadora y de la mandante, Salmones Austral, son la verdadera causa de que seis familias hoy estén de luto. Se vienen meses de informes periciales, pero el “Koñimo I” ya habla desde la superficie.


📣 LAS CUÑAS DE “LA CUÁTICA” (Al hueso y sin anestesia)

Fiscal María Angélica de Miguel (Fiscalía de Osorno): “Hemos estado empecinados en reflotar la embarcación y el día de hoy se ha logrado a través de un gran esfuerzo… con la empresa Compass, que permitió que se hiciera este reflotamiento lo más indemne posible para poder realizar los peritajes correspondientes. Son labores que obviamente se van a demorar días. Obviamente se tomaron exámenes toxicológicos, alcoholemias… pero nosotros no podemos dar antecedentes… la investigación es secreta” .

Abogado Francisco Paredes (Representante de las familias de las víctimas): “Se están pidiendo los planes de emergencia, equipos de salvamento y todas las diligencias que puedan establecer desde el punto de vista de la ingeniería naval cuáles son las causas del hundimiento. Desde el punto de vista de la ingeniería en prevención de riesgos, la deficiencia en las medidas adoptadas por la empresa, tanto empleadora como la empresa mandante, Salmones Austral, es la causa del fallecimiento de estos trabajadores” .

Sargento 1º Rodrigo Sánchez Guzmán (Capitán de Puerto de Cochamó): “Efectivamente desde el día 1 donde tomamos en conocimiento de este lamentable accidente por parte de la Capitanía de Puerto, acudimos al lugar, efectivamente logramos poder socorrer a dos personas prestándole el auxilio correspondiente y de ahí en adelante todas las labores que se han realizado hasta el día de hoy”.


Con el “Koñimo I” ya afirmado en la cubierta y respirando aire puro, se le viene la noche oscura a los responsables del fatal naufragio del pasado 27 de enero. Las faenas de los sabuesos en la barcaza Yagana van a durar entre cuatro y cinco días cortando fierros y buscando bitácoras, pero el verdadero terremoto judicial vendrá en uno o dos meses más, cuando los informes de ingeniería naval y prevención de riesgos salgan del horno. En la Fiscalía de Osorno ya tienen bajo llave los exámenes toxicológicos y las alcoholemias de esa fatídica jornada. El catamarán ya habló en la superficie y ahora la justicia tiene la palabra: ¡seis familias exigen que los culpables paguen hasta el último peso de su negligencia!

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