¡LONGANIZAS CON SORPRESA!: EL CHANCHO ENVENENADO QUE TIENE A SAN JUAN DE LA COSTA CON EL COLALESS EN LA MANO
Una molienda clandestina de embutidos dejó a cuatro compadres infectados con triquinosis, 20 en la pitilla y una trazabilidad tan perdida que las cecinas llegaron hasta Santiago. ¡El parásito anda de fiesta y la Seremi anda con la feroz espumita!
SAN JUAN DE LA COSTA.– Se destapó la olla y lo que salió de adentro no tiene nada de sabroso. Una feroz alerta sanitaria tiene tiritando a los fanáticos del choripán en la Región de Los Lagos, luego de que se confirmara un brote de triquinosis originado en la comuna de San Juan de la Costa. ¿El culpable? Un “emprendimiento” clandestino que se tiró a la piscina fabricando embutidos artesanales mezclando chanchos sanos con dos cochinos que venían con “sorpresa”.
El cagazo es monumental: son 70 kilos de longanizas y 30 kilos de queso de cabeza y manteca que se vendieron de forma totalmente ilegal y que hoy andan dando vueltas por el país sin que nadie sepa a ciencia cierta en qué guatita terminaron. De hecho, el bicho ya agarró pasaje y las autoridades confirmaron que hay contagiados bajo la lupa tanto en la Región de Los Ríos como en la mismísima Región Metropolitana de ¡La longaniza viajera!
El “Mix” Maldito de la Molienda
Según los datos duros que entregó la autoridad, el genio detrás del negocio faenó tres cerdos. Uno pasó la prueba de la blancura, pero a los otros dos no les hicieron el examen obligatorio ni por si acaso. Juntaron toda la carne, la molieron en la misma batea y armaron el festival del embutido con parásitos incluidos (Trichinella para los amigos científicos).
Hasta el momento, el bicho ya mandó para la casa a cuatro hombres de entre 40 y 66 años, todos de San Juan de la Costa, quienes están bajo tratamiento médico tratando de eliminar las larvas que se les instalaron en el cuerpo. Además, hay otros 20 comensales bajo estricta observación, entre ellos una abuelita de 86 años en Los Ríos y una pareja de sub-30 en Santiago que compraron las cecinas pensando que eran “del campo a la mesa”.
La Seremi de Salud, Evelyn Brintrup, salió a disparar más que rápido y dijo que: “El caso de los 4 casos que presentan un cuadro claramente compatible con la presencia de la larva están siendo tratados en sus casas con los medicamentos indicados para estos casos. Son hombres de entre 40 y 66 años, todos de San Juan de la Costa que comieron de la misma partida de longanizas contaminadas. Además, hay 20 personas en control por sospecha y estamos realizando una búsqueda activa de otros eventuales casos con alerta en recintos de salud de la provincia e incluso en otras zonas”.
El negocio se fue a la punta del cerro
Como el bicho no avisa y los cerdos no andan estornudando para decir que están enfermos, la Seremi de Salud se fue con todo en contra del local clandestino. El boliche quedó con prohibición absoluta de funcionar, no solo por arriesgar la vida de los jorgitos parrilleros, sino porque además tenían la pura escoba con el manejo de las aguas servidas. Todo un monumento a la insalubridad.
La jefa de la cartera de salud regional recalcó que la primera regla de oro de la chilenidad es hacer la triquinoscopía (el examen de la entraña del chancho) y la segunda, ponerle weno al fuego.
“Este caso es complejo no solamente porque el consumo de carne de cerdo a la que no se realizó la trichinoscopía, siendo ese el primer error… es muy importante que todos los campesinos que faenan sus propios cerdos para consumo doméstico hagan el examen… Y en segundo lugar es que coman la carne cocida a más de 100 grados celcius… Y uno de los errores que ocurrió en este caso es comercializar este tipo de productos sin contar con ningún tipo de permisos ni regularización”. – Evelyn Brintrup, Seremi de Salud.
¡Gratis en Puaucho!
Para que los vecinos no digan que sale muy caro cuidar la salud, el alcalde de San Juan de la Costa, José Luis Muñoz, saltó de inmediato a recordar que la municipalidad hace la pega gratis para el consumo de la casa, así que andar vendiendo embutidos al lote es pura irresponsabilidad.
“Siempre se han tomado la mayor de las precauciones y ahora estamos prestando toda nuestra colaboración a la Seremi de Salud para abordar este tema. Lo importante es que la gente tenga conciencia de la importancia de realizar este examen en los cerdos que faenas para consumo doméstico porque en el caso del uso comercial se debe realizar en centros autorizados en Osorno y contar con todas las autorizaciones para comercializarlo”. – José Luis Muñoz, Alcalde de San Juan de la Costa.
El llamado de emergencia de las autoridades es clarito: si usted compró longanizas sospechosas en San Juan de la Costa durante mayo, no se las dé al perro, no se las dé al gato y menos se las sirva al marido. La orden es quemar el producto o entregarlo directo a la Seremi. ¡Más vale prevenir que terminar con los ojos hinchados y las larvas bailando en los músculos!
Qué tanta alaraca, si no me va a pasar nada
Aquí te aclaramos al tiro no mas si somos o no somos alaracos con el bicho ese:
El parásito Trichinella es un inquilino de lo más desgraciado: si te comes la longaniza cruda o mal cocida, las larvas se te meten derecho al intestino y ahí empieza el primer calvario. Te viene una pataleta estomacal de aquellas, con náuseas de perro, vómitos espantosos, diarrea fulminante y un cansancio que te deja como trapo viejo. Pero el verdadero terror viene en el segundo round: si te dejas estar, el bicho viaja por la sangre y se muda a tus músculos, dejándote tieso, con dolores musculares feroces, fiebre alta, dolor de cabeza y los párpados tan hinchados que terminas con los ojos como un chancharro.
¿Están pedidos los que se contagiaron? La respuesta es NO, siempre y cuando corran al hospital apenas sientan los primeros síntomas para que les den las pastillas que matan al invasor. Ahora, si el paciente es dejado y prefiere curarse con agüitas de hierba en la casa, la triquinosis sí puede ser mortal. Esto pasa en casos extremos cuando el parásito migra a zonas críticas y te ataca el corazón (causando miocarditis) o el sistema nervioso central. Por suerte, los cuatro compadres de San Juan de la Costa se avivaron a tiempo y ya están bajo tratamiento en sus casas para salvarse de ir a tocar el arpa antes de tiempo.
