¡ALCALDE DE FUTALEUFÚ QUEDÓ CON ARRAIGO Y EL MOTOQUERO LE EXIGE 300 PALOS PARA PASAR EL SINSABOR!
Al jefe comunal, Fernando Grandón le amarraron las maletas para que no arranque del país tras ser formalizado por el brutal choque en Puerto Montt. El abogado defensor aclaró que el alcalde no ha reconocido culpabilidad y que la millonaria indemnización que pide la víctima tendrá que pelearse en los tribunales civiles.
¡Sigue ardiendo la teleserie del alcalde con el motoquero, mis cuáticos y cuáticas! Este viernes, la sala 5to Juzgado de Garantía de Puerto Montt se transformó en un verdadero ring de boxeo judicial. Eso sí el box fue virtual, ya que la audiencia fue vía telemática. El magistrado Rolando Díaz sentó en el banquillo de los acusados al mismísimo alcalde de Futaleufú, Fernando Grandón , por el cuasi delito de lesiones graves tras el violento porrazo del pasado 17 de octubre de 2025.
¿La primera papita de la jornada? Al edil le aplicaron la medida cautelar de arraigo nacional, es decir, le requisaron las ganas de viajar al extranjero mientras dure la mocha legal. Eso sí, el hombre zafó de que le quitaran el carnet de chofer, ya que al ser un cuasi delito y andar más sobrio que un juez (marcó 0,0% de alcohol), mantiene su licencia invicta. Además, el abogado defensor del alcalde, Carlos Ernesto Jiménez, sacó pecho recordando que su cliente no arrancó como rata y se quedó en el sitio esperando a Carabineros y Bomberos.
Sin embargo, el ambiente se puso color de hormiga cuando la víctima del choque, el vecino del sector Jardín Austral Ives Burnier Cáceres, tomó la palabra para relatar su tremendo calvario y soltar la mansa bomba: ¡está exigiendo una indemnización de 300 millones de pesos por todos los daños sufridos!
Para dejar clarito el lamento y las secuelas del afectado, esto fue lo que detalló a viva voz en el tribunal:
“Ha sido un proceso largo difícil, no sólo para mi sino que para todo el entorno familiar, tres hijos uno con discapacidad que llevo a la Teletón a sus terapias y el colegio. Tuve dos operaciones y necesito bastones para movilizarme y ha sido duro el proceso, y además nadie me asegura cómo voy a quedar porque esto se va viendo el día a día, hasta el día de hoy continúo con dolores, además de haber estado un mes hospitalizado entre Puerto Montt y Santiago, donde fue la última operación, y han sido meses bien complejos. Lo que yo pretendo en estos momentos es una indemnización de 300 millones de pesos, ello porque he incurrido en diversos gastos”.
¿Reconocer condoro?
Ante el feroz mangazo de los 300 guatones, el abogado defensor del alcalde, Carlos Ernesto Jiménez, saltó de inmediato a la cancha a poner los puntos sobre las íes. El leguleyo explicó que ni por si acaso van a soltar esa millonada por la vía penal y aclaró con peras y manzanas cómo pretenden zafar del juicio oral:
“Ninguna de las dos, ni la salida alternativa de acuerdo reparatorio, ni la de suspensión condicional del procedimiento, conllevan un reconocimiento de los hechos. La salida alternativa, tanto la del acuerdo reparatorio como la de la suspensión condicional, son formas de término que no conllevan una manifestación de culpabilidad… si no prospera el acuerdo reparatorio, la salida alternativa, que es suspensión condicional del procedimiento, que sujetándose a ciertas condiciones que se fijan por parte del tribunal, al cabo de un año o dos o tres… la causa se archiva y termina sin sentencia. Pero ninguna de las dos corresponde a una sentencia, y ninguna de las dos se refiere a la culpabilidad del imputado”.
Al escuchar que por la buena no habría lluvia de billetes, el mismísimo juez Rolando Díaz le paró el carro a las pretensiones económicas de la víctima en esa sala y le mandó a decir que si quiere ver las 300 de los grandes, tendrá que contratar a un abogado y meter una demanda en el Derecho Civil.
Por ahora, el tribunal fijó una nueva audiencia para el próximo 24 de agosto a las 10:00 horas para ver si logran llegar a un arreglo o si se tiran las mechas en la suspensión condicional del procedimiento ¡Se viene wena la cosa, mis cuáticos y cuáticas!
