VIENTO CON AIRES DE GRANDEZA JUEGA AL VOLANTÍN CON LAS LEÑERAS Y DEJA A LOS VECINOS DE ALERCE REZANDO EN LA NOCHE
“Ni Shu con el viento de los egipcios, ni Eolo con sus tormentas griegas; el que sopló anoche en Alerce parecía el mismísimo Enlil mesopotámico, enojado porque le mojaron la leña…” Las ráfagas jugaron al volantín con las bodegas del barrio y obligaron a Bomberos a salir corriendo en medio de la oscuridad.
ALERCE. Cuando los vecinos de Alerce pensaban que el agua era su único enemigo, la noche de este martes les trajo un invitado de piedra directo desde el cielo. Un violento fenómeno eólico —que en los pasajes ya califican sin anestesia como un “mini tornado”— azotó un sector específico de la localidad, dejando a dos familias tiritando y obligando a los Bomberos del sector Alerce, a salir corriendo en medio de la oscuridad.
El susto de la noche en calle Adela Von Hagen
El epicentro del tiritón de pera se registró en la intersección de calle Adela Von Hagen con Elena González. Cerca de las 21 horas de la noche, donde un ruido ensordecedor y ráfagas que parecían sacadas de una película de terror golpearon con furia las estructuras.
Por suerte, y tras la inspección de rigor de los caballeros del fuego de Puerto Montt, se confirmó que las casas resistieron el embate y no anotaron daños estructurales graves ni cristianos lesionados. Sin embargo, el “mini tornado” ensañó su furia contra los puntos débiles de los hogares: los frontis quedaron machucados y las dependencias anexas —utilizadas como bodegas y leñeras— terminaron semi desarmadas, amenazando con dejar el vital combustible invernal bajo el agua.
Los municipales y el clásico “vale de gas”
Como dicta el manual de emergencias, los funcionarios de la Delegación Territorial de Alerce, los técnicos de Gestión de Riesgo de Desastres (GRD) y los asistentes sociales de Dideco aparecieron por el barrio para desplegar sus carpetas, hacer evaluaciones y coordinar la ayuda técnica obligatoria.
Preliminarmente, el “salvavidas” municipal consistirá en la entrega de materiales de construcción para volver a parar las bodegas y el siempre bien ponderado vale de gas para capear el frío residual del susto. Las familias afectadas esperan que los camiones con las planchas de zinc lleguen antes de que el cielo de Puerto Montt decida mandar el segundo tiempo del temporal, aun cuando San Isidro dice, a través de los satélites, que el tiempo estará bueno en los próximos días.
