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A CUATRO MESES DE LA TRAGEDIA DEL KOÑIMO I, FAMILIAS ACUSAN QUE SALMONERAS EXTIENDEN EL TIEMPO PARA BORRAR EVIDENCIA

COCHAMÓ / PUERTO MONTT. Cuatro meses de silencio sepulcral. Cuatro meses de evasivas corporativas. Seis familias destrozadas siguen sin una sola respuesta clara. El misterioso hundimiento del catamarán Koñimo I en el Estuario de Reloncaví se consolidó como la peor tragedia de la industria salmonera en los últimos años. El ataúd de fierro sigue atrapado a 40 metros de profundidad en Cochamó, bajo graves denuncias de abandono y sospechas de encubrimiento.

El barco de las “panas” eternas

El 27 de enero la embarcación se fue a pique. Ocurrió en un sector de aguas tranquilas y con buen clima. El agua sorprendió a la tripulación mientras dormía. Seis trabajadores murieron atrapados en el fondo del mar.

En abril, la Fiscalía y el senador Fidel Espinoza presionaron públicamente. Exigieron que la gigante Salmones Austral (Trusal S.A.) ejecutara el reflotamiento urgente de la nave. Hoy las familias denuncian que la empresa estira las fechas a propósito. Buscan que el agua marina destruya las pruebas mecánicas de la sala de máquinas. Los tripulantes lo advirtieron a sus cercanos antes de zarpar: la nave operaba en condiciones deplorables y sufría de panas constantes, así lo han dicho familiares de las víctimas.

Las voces del dolor y la sospecha

Jorge Jiménez, “Mi sobrino cada vez que venía a Puerto Montt me decía que el barco siempre estaba en panas, que siempre tenía problemas y estaba en reparaciones. Pedimos que, si hay un responsable, se haga justicia”.

José Sergio Antilles, suegro del supervisor de buceo fallecido Luis Figueroa, relató con impotencia: “Nosotros lo que queremos es que se haga muy prontamente el reflotamiento del Koñimo, porque Salmones Austral se comprometió y ya van cuatro meses donde estamos puro esperando y no se ha hecho absolutamente nada. Las autoridades ya lo autorizaron, pero pareciera que lo que están haciendo es esperar que pase el tiempo para borrar la evidencia de lo que sucedió en la tragedia”.

El tiempo corre a favor de la impunidad

Mientras la Naviera Agua Santa y Salmones Austral dilatan las maniobras técnicas, el mar hace su trabajo. Los dirigentes de los sindicatos de buzos de la región ya lo advirtieron: la sal y el agua están sepultando las respuestas. La cabina inundada del catamarán guarda el registro clave. Ahí se sabe si las alarmas de inundación funcionaban, o si simplemente enviaron a seis trabajadores chilenos a dormir en una trampa mortal.

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